Comer bien en cada estación

Es muy importante saber qué alimentos se deben comer en cada estación, al igual que no nos vestimos igual si hace frío que si hace calor. 

En verano tenemos que comer productos frescos, ensaldadas y frutas y menos proteína, con menos fuego y menos salado y nuestro cereal será el maíz.

En primavera tenemos que introducir más ensaladas frescas con sabores ácidos (hierbas aromáticas, cítricos...), con menos fuego, menos sal y menos grasa. El cereal más apropiado es el trigo y la cebada.

En invierno debemos nutrimos con alimentos que nos den calor y nos alimenten. Así debemos utilizar más fuego y sal, más picante y utilizar más algas. Las verduras que tenemos que comer son sobre todo de raíz y sobre el cereal el mejor es el trigo sarraceno.

Las proteínas vegetales

Las proteínas son imprescindibles en los procesos metabólicos y nos ayudan a construir y reparar el organismo. Son una combinación de 22 aminoácidos, 13 lo sintetiza nuestro cuerpo directamente pero 9 son esenciales y debemos aportarlos con la alimentación.

Las proteínas vegetales tienen muchas ventajas con respecto a las animales por:

* No produce acumulaciones de grasa saturada o colesterol malo

* No acidifica la sangre, ni descalcifica o desmineralizan el cuerpo

* No provoca pérdida de flora intestinal

* No provoca estrés en el hígado y riñones ya que el organismo no tiene que deshacerse de toxinas

Los 9 animoácidos esenciales los podemos conseguir de dos formas: con proteínas completas o incompletas, es decir, aquéllas que tenemos que sumar para tener las 9

Como proteínas completas tenemos los cereales como trigo sarraceno, quinoa y seitán; legumbres como soja y sus derivados (tofu, tempeh) y altramuces; verduras y setas (aunque en pequeñas cantidades) y las algas

Para completar las proteínas incompletas tenemos que sumar las legumbres, frutos secos o semillas (2 aminoácidos) con cereales integrales (7 aminoácidos).

Ejemplo de combinaciones sería legumbre con cereal como alubias con arroz, garbanzos con cus-cus, guisantes con maíz; frutos secos con cereal como leche de almendras con copos de avena, mantequilla de cacahuete con pasta; semillas con cereal como tahín con pan, lino con arroz

Otro tipo de plato para la comida; tiene pasta integral cocida y salteada con chia, vainas y lombarda con refrito de ajo y merluza a la plancha

La cena

Te recomiendo que empieces cambiando tu cena si quieres empezar a cuidarte y bajar peso. Yo fue lo primero que cambié y funcionó. Estamos acostumbrados a cenar carne, pescado o huevos. Yo te invito a que lo cambies por verduras, en puré, sopa, patés, al vapor, como más te guste y si es posible cena siempre algo verde. Por ejemplo a mí me gusta mucho los espárragos verdes y los pongo a la plancha, muy poco hechos, al dente junto con una sopa de miso o una cremita de verduras variadas. Al principio sólo tomaba un caldo o un puré y ví que era escaso que yo necesitaba masticar. Parece una bobada pero mi cuerpo lo pedía. Así que ahora siempre pongo algo que tenga que usar los dientes, no sólo tragar.

Ejemplos de cena sería: crema de apio y hamburguesa vegetal; ensalada de cus-cus y brócoli; sopa de rabanitos y tofu a la plancha; verdura al vapor y pastel de mijo; salteado de col verde y tabouleh de quinoa; sopa de miso y berenjena rellena de verdura...

Propuesta de menú

Te voy a decir lo que he comido yo para que veas como se puede hacer un menú tipo.

Desayuno: vaso de agua caliente con medio limón exprimido y 4 cucharadas de crema de cereales (esta tenía media taza de cebada en grano, un cuarto de arroz integral y un cuarto de trigo sarraceno) con un yogur de soja (hecho por mí) y 3 nueces

Media mañana: infusión detox con una manzana

Comida: un plato de soja verde con verduras (cebolla, zanahoria, hinojo para los gases y un trozo de alga kombu para facilitar la cocción y la digestión) al que he añadido un poco de col salteada con pipas de girasol y brócoli al ajillo

Merienda: Té verde con 2 galletas de avena (hechas por mí)

Cena: sopa miso (cebolla, zanahoria, nabo, chirivia con una cucharadita de mugi miso) y 6 espárragos verdes a la plancha

Recena: una infusión

Comentar que la soja verde es la única legumbre que tiene todos los aminoácidos necesarios y por lo tanto no tenemos que añadir cereal. Si fuera otro tipo de legumbre deberíamos añadir un puñado de cereal (arroz, mijo...). El alga Kombu nos ayuda a cocer la legumbre y para hacer la digestión, si no te gusta el sabor del alga, puedes retirarla una vez cocido (aunque sería una pena porque cortadita en trocitos pequeños ni se nota). Y muy importante con la legumbre no es necesario tomar proteína animal, ya ella es una proteína muy completa.

El mugi miso es una pasta fermentada de soja y en mi caso de cebada que se diluye en caldo caliente (nunca hervir).

Dejar el azúcar blanco

Es importante para ir cambiando nuestra alimentación dejar de tomar azúcar blanco y por supuesto productos industriales (bollitos, palmeritas...), así como azúcar moreno que aunque se crea que es más sano que el blanco no deja de ser azúcar blanco tintado con melaza.

Y entonces, ¿hay que renunciar a tomar cosas dulces?. No, si no quieres. Hay alternativas al azúcar blanco mucho más sanos y con menos índice glucémico. Esto último es importante porque este tipo de productos con un nivel glucémico alto nos proporciona un subidón rápido de energía, pero como todo lo que sube muy rápido, muy rápido baja. Necesitamos productos que nos endulcen pero que nos den energía de forma paulativa. Entonces qúe tomamos. Podemos hacer nuestros dulces con sirope de ágave (se compra en supermercados), de arce (un poco más caro que el de ágave), panela (es parecido al azúcar moreno en textura y color), las frutas desecadas (dátiles), melaza de arroz, azúcar de coco, xilitol y estevia y por supuesto la fruta de temporada

¿Leche de vaca?

Cuando empecé a cambiar mi alimentación, una de las cosas que me quité fué los lácteos, todos, la leche, los yogures y el queso de cualquier animal (vaca, oveja, cabra...). Ahora tomo leche vegetal, sobre todo de avena y yogur de soja que hago yo. El motivo fundamental por lo que dejé de tomar lácteos fué por consejo de mi nutricionista y ahora no pienso volver a tomarlos por mí. Yo soy alérgica ambiental, es decir, tengo alergia al polen, al polvo, al ambiente. Sobre todo mis síntomas eran los mocos. Siempre estaba con la nariz tapada, gangosa, y desde que he dejado los lácteos he mejorado considerablemente. No se me ha vuelto a tapar diariamente la nariz (salvo en momentos puntuales de catarro, pero durante pocas horas).

La pregunta que siempre te hace la gente es ¿de dónde entonces obtienes el calcio?. Pues de muchos sitios, porque la mayoría de los productos, bueno todos en menor o mayor medida, tienen calcio. Sobre todo las algas como la wakamen que tiene 150mg por cada 100 gramos de alga, o las semillas (la que más el sésamo) o las legumbres.

Hay muchas web que hablan de la necesidad o no de tomar lácteos por parte de adultos. Lo mejor es leerlas y que cada uno opte por lo que mejor le vaya.

¿Carne roja?

Es una pregunta muy recurrente, la de cuánta carne hay que comer, sobre todo después de que la OMS dijera que no es bueno comer embutido y carnes procesadas. Al igual que con la leche de vaca, hay que leer artículos, investigar y ver qué te va mejor a tu salud. Yo fue otra cosa que me fui quitando. Como era bastante carnívora no quería quitar la carne de golpe y decidí comer una vez a la semana algún tipo de carne (roja, pollo, pavo). Pero eso me duró poco; la carne ya no me llama y la proteína animal la obtengo del pescado y el marisco y como carne cuando tengo una comida fuera de casa o una invitación especial o cuando me apetece. Sí suelo, sobre todo para merendar, comer pechuga de pavo o jamón ibérico con una tosta de maíz o un trocito de pan.

De todos modos hay que pensar que la carne nos quita energía, así que si ves que te falta reduce el consumo y toma más pescado.

Ejemplo de plato

Os voy a dar un ejemplo de cómo construir nuestro plato de la comida.

Imaginemos un plato. La mitad de él tienen que ser verduras y de esas verduras la mitad tienen que ser verdes verdes (vainas, espinacas, acelgas, alcachofas...) y el resto las demás y de raíz (zanahoria, nabo...). Del resto del plato el 30% tiene que ser cereal (quinoa, mijo, arroz, polenta...) y el 15% proteína que puede ser animal (carne, pescado, huevos) o vegetal (legumbres); el resto, el 5% debería ser algas, sal, aceite y demás condimentos. Como podéis ver es conveniente "abusar" de las verduras que nos aportan vitaminas, fibra y nos sacian, tener en segundo plano, muy importante los cereales y dejar en un tercer plano la proteína animal. También mencionar que las legumbres pertenecen al grupo de proteínas por lo que si las tomamos, ya tendríamos cubiertas las proteínas y no nos haría falta tomar carne, pescado o huevos. 

Este estilo de comer, con un plato único pero "combinando" todos los productos, no es nuevo ni inventado, lo llevan haciendo en países del norte de Europa y de Japón toda la vida.

Mencionar que si el plato es suficientemente completo, con muchas verduras y con cereales de buena calidad (integrales) no es necesario que tomemos postre al final de nuestra comida, ya que el postre lo único que nos va a hacer es bajar nuestro nivel de energía, que hemos conseguido con nuestros productos integrales; vamos a dejarlo para la merienda.